Un tercio de los desempleados cambia de trabajo

Reconversión Guirec Gombert | Publicado el 15/04/2014 – Actualizado el 17/11/2015

Los jóvenes y los solicitantes de empleo a largo plazo son los que tienen más probabilidades de volver a capacitarse. Los cambios en la trayectoria sufrieron con más frecuencia de los elegidos, según un estudio de Servicio de Empleo.

Un tercio de los desempleados cambia de trabajo

Ante la situación económica, la reorientación profesional es un tema importante para los desempleados. Si bien cada año, más de dos millones de solicitantes encuentran trabajo, para más de un tercio de ellos esto es el resultado de un cambio profesional, explica un estudio publicado por Servicio de Empleo.

¿Quién cambia de trabajo?

Las personas con mayor movilidad profesional son los jóvenes menores de 35 años y los desempleados menos cualificados. Para los menos experimentados, este “El cambio de trabajo puede constituir un reajuste entre el trabajo deseado y la formación inicial, o corresponder a una simple oportunidad de trabajo para salir del desempleo”, explica Servicio de Empleo. Alrededor del 41% de los menores de 25 años cambian de orientación profesional para incorporarse al mercado laboral a largo plazo.

Los trabajadores y empleados no calificados también se ven particularmente afectados por el desarrollo profesional. Este es especialmente el caso de los desempleados que anteriormente trabajaban en el sector industrial. “Esta mayor movilidad de los niveles más bajos de calificación manifiesta una mayor dificultad para asentarse en un ámbito profesional o, por el contrario, mayores oportunidades de movilidad ascendente”, detallan los autores del estudio. La lógica es la misma para quienes buscan trabajo a largo plazo (un año o más sin trabajo). Para ellos, el “El cambio de profesión se presenta entonces como la única salida posible al desempleo”, Análisis de Servicio de Empleo.

¿Cambios profesionales sufridos?

Para la mayoría de las personas entrevistadas en Servicio de Empleo, su movilidad profesional se debe principalmente a “oportunidad de vida” o para “la urgencia de retomar un trabajo” más que una elección razonada. Esto probablemente sea cierto para las mujeres: el 71% de ellas menciona limitaciones personales para justificar su nuevo trabajo, frente al 45% de los hombres.

“Las mujeres, con menor movilidad profesional que sus homólogos masculinos, tienen una probabilidad (…) del 51% de cambiar de trabajo porque no encuentran trabajo en su campo, es decir, 9,9 puntos más que los hombres”, detallan los autores del estudio. También es más probable que las mujeres deseen reanudar su actividad anterior cuando los hombres declaran más fácilmente haber cambiado de trabajo, rechazando el anterior.

¿Cambiar de trabajo y después?

Como era de esperar, cuando se elige la movilidad profesional, su impacto es más positivo que cuando se experimenta. Entonces, “El 58% de las personas ha obtenido un contrato indefinido” cuando optaron por evolucionar frente al 42% de aquellos que enfrentaron la necesidad de volver a trabajar. En la misma línea, las personas que optaron por reorientarse obtuvieron un salario más alto (53%), encontraron horas menos exigentes (67%) o incluso vieron mejorar sus relaciones en el trabajo (74%).

Sin embargo, la movilidad profesional no es garantía de estabilidad en el empleo. Durante la encuesta, una de cada seis personas ya había abandonado el mundo laboral. Obviamente, esto se debe a la edad, la calificación o el nivel de educación de los solicitantes de empleo, pero también al trabajo que encuentran después de salir del desempleo. La artesanía es, por ejemplo, mucho más inestable profesionalmente que la informática.

Además

Estudio basado en dos encuestas de 13.000 y 30.000 solicitantes de empleo registrados en Servicio de Empleo a finales de diciembre de 2009 en las categorías A, B y C.