¿Puedo cambiar mi horario laboral?

Vida de la empresa Flavien Chantrel | Publicado el 17/08/2015

El empleador puede cambiar el horario de sus empleados bajo ciertas condiciones, pero aún tienen que aceptar los cambios. Explicaciones.

¿Puedo cambiar mi horario laboral?

Como cualquier contrato, el contrato de trabajo se concluye entre dos partes. Por lo tanto, para que se modifique, es necesario que empleadores y empleados estén de acuerdo. Si el empleado se niega, el empleador se ve obligado a abandonar su decisión o despedirlo. Ante los tribunales, deberá entonces justificar que la modificación del horario de trabajo fue fundamental para el buen funcionamiento de la empresa. De lo contrario, el empleado podrá obtener daños y perjuicios ante las Prud’hommes.

¿En qué casos se puede solicitar la autorización del empleado?

El empleador puede cambiar las horas de trabajo si estas no están incluidas en el contrato de trabajo o si su modificación no causa grandes trastornos a los empleados. Si efectivamente están indicados en el contrato de trabajo, el empleador solo puede hacerlo con el consentimiento del empleado. Este es particularmente el caso de una secretaria despedida que ganó su caso. Si bien estas horas estipulan que debe estar presente de 8:30 a.m. a 5 p.m., su supervisor exigió que esté presente solo a partir de las 9 a.m. Se consideró culpable a la empresa.

Asimismo, si una persona trabaja desde primera hora de la mañana hasta el comienzo de la tarde pero de forma discontinua, su empleador no puede modificar los horarios en dos periodos: uno por la mañana y otro al final de la tarde. Aquí nuevamente, se debe buscar el acuerdo del empleado.

¿Podemos imponer un cambio de horarios?

Si las horas no se mencionan en el contrato y / o si su cambio no perturba la organización del tiempo de trabajo, el empleador tiene derecho a modificarlas. En teoría, la negativa de un empleado se califica como falta grave, lo que podría privar al empleado de su compensación por aviso y despido.

Sin embargo, tenga cuidado de no cruzar la línea amarilla: un cambio destinado a dañar al empleado será penalizado. La justicia estimó así que una mujer divorciada que vivía sola se había visto obligada a dimitir cuando su empleador ya no quería concederle ningún miércoles libre.