El contrato de duración determinada con finalidad definida

Contrato de trabajo de Thomas Coëffé | Publicado el 02/09/2015

El contrato de duración determinada con objeto definido es una disposición de la ley de 20 de diciembre de 2014 sobre la simplificación de la vida empresarial. Se registró en el Diario Oficial del 21 de diciembre. Se había probado durante 5 años de forma experimental y ahora forma parte del Código del Trabajo. Pero, ¿de qué se trata todo esto?

El contrato de duración determinada con finalidad definida

Los contratos de duración determinada y de propósito fijo están reservados para ejecutivos e ingenieros del sector privado. Para ser firmado debe haber convenios colectivos (convenio, contrato de sucursal o de empresa). No puede renovarse y finaliza una vez finalizada la cesión prevista en el contrato suscrito entre la empresa y el empleado. Sin embargo, su duración no puede ser inferior a 18 meses ni superior a 36 meses.

El contrato suscrito entre las dos partes deberá mencionar la misión a realizar, la duración prevista para su realización y las tareas inherentes a esta misión. También deberá indicarse el elemento que permitirá determinar el final de la misión (el objeto definido), así como un plazo mínimo de preaviso (al menos 2 meses). El contrato también puede prever una posible continuación en CDI. Se debe al empleado una indemnización del 10% si el empleador decide rescindir unilateralmente el contrato antes de que expire. El contrato también puede rescindirse un año y medio después de su firma y luego en cada aniversario por razones reales y graves.

El empleado que suscribe un contrato de duración determinada con finalidad definida también se beneficia de las garantías: prioridad de acceso a los contratos indefinidos de la empresa, prioridad de reempleo, VAE, asistencia a la reclasificación y formación profesional continua. Durante el período de preaviso, podrá disponer de los medios que le permitan organizar el resto de su carrera.