Cuando los cumplidos te ponen en crisis

Cuando los cumplidos te ponen en crisis

Después de trabajar duro, ha recibido el reconocimiento adecuado. La entrega de tu proyecto convenció a todos y el jefe te despidió con un gratificante: “¡Bien hecho!”. Sin embargo, en lugar de alegre y complaciente, se encontró tartamudeando algo desparramado. Y sintió la necesidad de desviar la atención de inmediato a otra cosa. Puede parecer extraño, pero yo Felicidades no siempre son agradables. Al contrario: hay personas que luchan por gestionarlos y, cuando los reciben, se vuelven completamente locos. Si usted también pertenece a la categoría de refractario a los certificados de estima, deténgase y lea. Puede encontrar que su disgusto por el reconocimiento esconde un problema sin resolver con usted mismo.

3 razones por las que no te gustan los cumplidos

Está bien ser tímido o modesto, pero si cada vez que alguien te hace un cumplido, minimizas el valor de lo que has logrado respondiendo con un resignado: “No hice nada especial”, entonces significa que algo anda mal. Aunque solo sea porque demuestra que no toma en debida consideración el agradecimiento que se le ha dirigido. A las personas que luchan por aceptar cumplidos no les gusta ser el centro de atención. Por eso, cuando alguien destaca sus méritos, tiende a escabullirse como anguilas y cortar la conversación limpia. ¿Te pasa a ti también? Detente a reflexionar y analiza con calma la situación: si los cumplidos te ponen en crisis de forma sistemática, podría ser por alguna de estas razones.

Eres sospechoso

Los cumplidos no cuestan nada: por eso tiende a creer que, casi siempre, no son sinceros. Cuando alguien dice apreciar tu trabajo, sospechas que lo hace solo para complacerte o, peor aún, para burlarse de ti. Es una actitud que sería mejor cambiar: desconfiar de todos, especialmente en el trabajo, puede hacer que la vida sea un infierno. No confiar en los que te rodean creará un clima tenso y envenenará las relaciones y la dinámica profesional. Intenta tomarte todo más a la ligera, acepta los cumplidos por lo que son y proponte de forma positiva. Sospechar es inútil; si tienes miedo de tratar con hipócritas, ponlos a prueba. Agradézcales por sus certificados de estima y presione más. Pregúntales qué les gustó de tu trabajo, si dudan en responder, los habrás expuesto y entenderán que no eres de los que se toman por la nariz.

No quieres parecer presuntuoso

Es cierto: rezagarse es lo más poco elegante que puedas imaginar, pero ten cuidado de no exagerar en la dirección opuesta. Cualquiera que se regodea y pretenda ser un fenómeno, después de recibir un cumplido, es sin duda un “globo inflado”; pero incluso quienes continúan evitando la apreciación corren el riesgo de indisponer a su interlocutor. No tenga miedo de parecer presuntuoso, responda con cortesía. “Gracias” un cumplido es una cortesía que se debe a quienes se han cuidado de expresar su estima. Mostrarás gratitud y consideración por lo que piensa y no correrás el riesgo de pasar por una falsa modestia.

No crees lo suficiente en ti mismo

Los estudios científicos han demostrado que las personas a las que les cuesta aceptar cumplidos son las que tienen baja autoestima. No es difícil de entender: solo los inseguros y los hipercríticos pueden pensar que no merecen el reconocimiento que se les dirige. Si no valoras el “Buen chico” que el jefe felicitó al final de tu trabajo, es porque estás convencido de que no lo estás. En resumen, te tienes poca consideración a ti mismo y a tus habilidades. Intenta cambiar tu actitud: la opinión que los demás tienen de ti podría ayudarte a ser más indulgente contigo mismo y a apreciarte por quién eres. Deje que los cumplidos de colegas y superiores alimenten su ego (de manera saludable): salga del caparazón y comience a creer en usted mismo.