Acoso sexual en el trabajo: ¿cómo reaccionar?

Vida de la empresa Delphine Lardais | Publicado el 05/06/2014 – Actualizado el 17/11/2015

Reconocer el acoso sexual en el trabajo no siempre es fácil. Según una encuesta realizada por Ifop para la Defensora de Derechos, en el 70% de los casos, la situación no fue puesta en conocimiento del empleador ni de la dirección. Sin embargo, cuando eres víctima de acoso sexual en el trabajo, lo primero que debes hacer es ejercitar tu derecho a alertar lo antes posible, explica Slimane Laoufi, abogada de la defensora de derechos.

Acoso sexual en el trabajo: ¿cómo reaccionar?

Según la ley del 6 de agosto de 2012, existen dos tipos de acoso sexual. El primero es “imponer repetidamente a una persona comentarios o comportamientos con connotaciones sexuales que atentan contra su dignidad” como palabras sexistas u obscenas, gestos inapropiados, insultos, provocaciones o envío de imágenes pornográficas. El segundo “Consiste en utilizar la presión para obtener actos de carácter sexual para uno mismo o para un tercero”. En ambos casos, el empleado víctima debe reaccionar.

Avise a su empleador

En una empresa, una persona que considere ser objeto de acoso sexual debe primero alertar a su empleador por escrito (correo que se enviará por correo certificado con acuse de recibo) para informarle del comportamiento repentino. El empleador, debido a su obligación de seguridad y protección física y moral de los empleados, debe entonces iniciar una investigación. Si considera que ha habido actos de acoso, debe existir una sanción disciplinaria (amonestación, despido, amonestación) contra el autor.

Ejerza su derecho a alertar

Es posible ejercer el derecho de alerta a los representantes del personal o al CHSCT, o ponerse en contacto con la medicina del trabajo, la inspección del trabajo, el defensor de los derechos o un abogado. En el caso de un proceso penal, se debe poder aportar pruebas concretas y, a menos que se obtenga una confesión, es la palabra del empleado contra la del perpetrador.

Busque asesoramiento externo

A veces puede ser un malentendido por parte del empleado. Antes de ejercer su derecho de alerta, no dude en buscar asesoramiento externo. Hay muchas asociaciones que trabajan a favor de las víctimas, en particular la Asociación AVFT contra la violencia contra la mujer en el trabajo. Los representantes de la Defensoría también están disponibles y garantizan la confidencialidad.

Conservar evidencia

Cuando se considere acosado, es mejor llevar un diario para recordar los hechos. Se debe conservar toda escritura comprometedora: correo electrónico, mensajes de texto, grabaciones de teléfonos celulares, certificados médicos o certificados médicos.

Rodéate de personas en las que confías

Dependiendo de la situación, es mejor rodearse de personas en las que confíe: familia, ser querido, amigo, psicólogo. En el trabajo, puede ser difícil hablar de ello a su alrededor, por lo que es mejor mantenerlo en forma confidencial. Sobre todo si no se trata realmente de acoso sexual, el empleado que denuncia el riesgo de vivirlo mal. De lo contrario, los colegas pueden brindar apoyo y puede ser importante contar con testigos y apoyo en el lugar de trabajo.

No tengas miedo de perder tu trabajo

Si el acoso se informa de buena fe, la persona en cuestión está protegida. No puede ser objeto de despido o represalia. Los testigos de los hechos también están protegidos.

En caso de represalias, es necesario alertar a los representantes del personal o a la dirección.

En caso de despido, es necesario notificar inmediatamente a la dirección mediante carta certificada calificando el despido de abusivo y solicitando su anulación. Sin olvidar exigir medidas contra el autor del acoso sexual.

> La ley de 6 de agosto de 2012 establece que el acoso sexual es un delito sancionable con 2 años de prisión y multa de 30.000 euros. En caso de abuso por parte de un supervisor o si la víctima es una persona vulnerable, el acosador corre el riesgo de hasta 3 años de prisión y una multa de 45.000 euros.